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Jue, Mar
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España conquista la medalla de bronce en Doha con un gol sobre la bocina

Deportes

En un final más propio del camarote de los hermanos Marx que de un partido de waterpolo, con un barullo a 15 metros de una desalojada portería griega, la única que pudo armar el brazo sin llevarse un zarpazo fue Elena Ruiz que, en un acto de frialdad extrema, colocó por centro un gol sobre la bocina que desataba la euforia de las españolas por el bronce ganado y las lágrimas de su rival por la opción de penaltis perdida. Risa o llanto, gol o fuera, todo o nada. Elena pudo con las helenas... España se marcha de Doha 2024 con el bronce mundial.

¡Qué partido! ¡Qué final de Mundial! Con 9-6 en el marcador nada hacía presagiar que íbamos a acabar así. Pero Grecia, como recalcaba Miki Oca en la zona mixta a la prensa española, "es un gran equipo" y con un 0-3 nos llevó al límite. Y en esa  barrera donde todo es pura adrenalina, una jugadora con la cabeza fría, Elena Ruiz, era capaz de armar el brazo en la jungla griega para marcar a 15 metros de la portería.

Antes pasó de todo, de todo. Hubo dos tiempos muertos, a 43 y 26 de segundos del final. Con empate a 9 y España en superioridad, parecía que ahí estaba el partido, pero elegimos la opción más escorada con Judith Forca a la izquierda de la meta griega y Dimantopoulou lo paró.

En el rechace, en el enjambre final diríamos, la meta helena se llevó un golpe y tuvo que ser sustituida. En ese cambio, Grecia tenía ocho jugadoras y no fue sancionada. Se llevaron el balón con siete segundos por jugar y se fueron al ataque como espartanas con la portera suplente Stamatopoulou también, que acabó penalizada por meterse en dos metros. La falta de costumbre...

España recupera el balón, a dos segundos y sin portería, Judith Forca intenta lanzar. No la dejan. Directamente la hunden a las profundidades. Es penalti de manual, pero no lo pitan. Leitón intenta lo mismo y se le abalanzaron tres griegas. También la sumergen. Balón suelto, un segundo, un segundo.

Entonces, como a cámara lenta, emerge Elena Ruiz, libre de marca (siempre bien colocada la 'fiera'), coge el balón en un gesto felino, arma su potente brazo y chuta al centro de la portería a 15 metros con la portera rival en nuestro campo. Protestan las griegas, esto es una fiesta para España, cuyas compañeras abrazan a Elena aunque no se creen aún si el gol ha subido o no al marcador. No es para menos, este bronce ha costado carísimo tras la plata del Europeo. Es un pedazo de medalla.